La Iglesia






VISITA A LA IGLESIA
Accesible bajo cita previa de 18:30 a 19:30 de lunes a domingo durante Semana Santa y verano.
La Iglesia de Santa María de Villanueva de Oscos forma parte del antiguo monasterio cisterciense y constituye uno de los templos más representativos del occidente asturiano. Aunque el conjunto monástico ha sufrido múltiples transformaciones a lo largo de los siglos, la iglesia conserva buena parte de su trazado original, lo que permite apreciar su evolución desde el románico tardío hasta el barroco rural asturiano.
Su origen se remonta al siglo XII, cuando los monjes benedictinos levantaron el primer templo, que más tarde sería adaptado a las normas constructivas del Císter. De aquella etapa primitiva se conserva la cabecera con tres ábsides semicirculares, característica de la arquitectura románica, así como algunos muros y arcos que aún muestran la sobriedad y el equilibrio propios del estilo monástico.
El interior presenta tres naves separadas por pilares y arcos de medio punto, con una nave central de mayor altura. Las sucesivas reformas de los siglos XVII y XVIII introdujeron elementos barrocos en retablos, bóvedas y detalles ornamentales, sin alterar el espíritu de sencillez y armonía que define al conjunto.
Entre los elementos más destacados se encuentra el sepulcro de Juan Álvarez Osorio, noble benefactor del monasterio, situado en el muro norte del templo, así como varios retablos de madera dorada y policromada que datan del siglo XVIII.
A diferencia del resto del conjunto monástico, que perdió su función tras la desamortización, la iglesia ha permanecido en uso como parroquia hasta la actualidad, manteniendo su papel como centro espiritual del pueblo. Su conservación permite al visitante recorrer más de ocho siglos de historia religiosa, artística y comunitaria.
Hoy, la Iglesia de Santa María no solo es un testimonio arquitectónico, sino también un lugar vivo: un espacio de silencio, contemplación y encuentro donde el pasado sigue iluminando el presente.




